Xiaomi Mi 5s, review en español: un teléfono de transición

por | 28 Diciembre, 2016

Xiaomi saltó sobre una generación de Snapdragon en un periodo de casi dos años donde las novedades llegaron a otros terminales y no a su gama alta. Tan solo unos meses después, recupera su ciclo habitual de dos teléfonos de referencia con el MI 5s y su versión Plus, dos propuestas vitaminadas para terminar el año.

El lavado de cara no se limita al interior, como hacen muchos, sino que el Mi 5s llega con un diseño totalmente renovado. Vemos por supuesto o último de Qualcomm y alguna novedad como su sensor de huellas dactilares por ultrasonidos, además de alguna que otra novedad e, incluso, pasos hacia atrás. Veamos en qué ha quedado.

En estos últimos años, Xiaomi ha hecho explotar su catálogo tal y como se conocía, con cada vez más renovaciones de smartphones en todas las gamas. Esto da lugar a un portfolio algo confuso que supera la decena de modelos, con novedades cada pocas semanas. Al menos en aquellos lugares donde no estamos tan acostumbrados a esta marca, son difíciles de seguir.

La línea 5s llega en forma de dos teléfonos. El Mi 5s propiamente, que sería la renovación natural del Mi 5, en 5.15 pulgadas de pantalla y el Mi 5s Plus, una versión también con doble cámara —este se queda sin ella— y 5.7 pulgadas de diagonal que lo plantan de lleno al terreno phablet. Por tanto el ‘pequeño’ se queda sin una de las características más interesantes de esta generación, además de algunas diferencias en el hardware (memoria y velocidad de procesador) y, por supuesto, el precio.

En cuanto al resto, el teléfono no cambia demasiado respecto al que había. Llama la atención eso sí como Xiaomi se desprende del cristal trasero para dar paso al aluminio en todo el terminal, con un diseño mucho más redondeado.

De nuevo, repite la misma pantalla IPS de 5.15 pulgadas en resolución Full HD con la que ya prometían 600 nits de brillo máximo. El procesador pasa del Snapdragon 820 al 821, que básicamente supone un ligero aumento de las frecuencias de funcionamiento y varias versiones por cantidad de memoria:

  • 4 GB de RAM y 32 GB de interna
  • 3 GB de RAM y 64 GB de interna
  • 4 GB de RAM y 128 GB de interna

Configuraciones en pasos inusuales, sin duda. Nuestra unidad es la intermedia, también en precio. Todas ellas cuentan con almacenamiento UFS 2.0 que promete unas grandes velocidades de lectura/escritura. Y eso es bueno.

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El Mi 5s baja de los 16 megapixels a los 12, pasando del IMX 298 del Mi 5 al más nuevo IMX 378 —el mismo que los Pixel de Google—, y aunque pierde la estabilización óptica por el camino tenemos un sensor que promete ser mucho más luminoso.

Por último vemos que la batería crece ligeramente en un salto que quizás no convenza a muchos: de los 3.000 mAh del Mi 5 sube a 3.200 mAh, a costa de un milímetro extra de grosor (se queda en 8.25) y 16 gramos (hasta los 145).

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XIAOMI MI 5S
TAMAÑO 145.5 x 70.5 milímetros
GROSOR 8.25 milímetros
PESO 145 gramos
PANTALLA IPS de 5.15 pulgadas con cristal 2.5D
RESOLUCIÓN Full HD 1.920 x 1.080, 428 ppp
PROCESADOR Qualcomm Snapdragon 821, 14nm
Quad Core 2x Kryo @2.15GHz + 2x Kryo @2.00GHz
PROCESADOR GRÁFICO Adreno 530, cuatro núcleos 624MHz
RAM 3/4 GB LPDDR3
MEMORIA 32/64/128 GB UFS 2.0 sin ranura microSD (a elegir)
VERSIÓN SOFTWARE MIUI 8.0 sobre Android 6.0 (Marshmallow)
CONECTIVIDAD WiFi 802.11ac 2.4 y 5 GHz con MiMo 2×2
Bluetooth 4.1 Low Energy
LTE Cat 12 en descarga (600Mbps) y Cat 13 en subida (150Mbps)
CÁMARA TRASERA 12 megapixels (Sony IMX378) con flash de tono dual
CÁMARA DELANTERA 4 megapixels de foco fijo
BATERÍA 3.100 mAh (no extraible)
OTROS Disponible en colores negro, plateado, rosa y dorado
Dual SIM sin microSD
Sensor de huellas por ultrasonidos
USB C
Sin puerto infrarrojos
PRECIO DE SALIDA desde unos 300 euros

Es probable que a la vista de los renders arriba tengas unas expectativas con el teléfono a nivel de diseño, de construcción y de materiales. Al menos yo las tenía. Eran de un teléfono sólido, con excelentes acabados en aluminio y una pantalla muy bien ajustada al teléfono.

Lo cierto es que tras sacar el teléfono de la caja, la primera sensación fue la opuesta. Seguramente por las expectativas que Xiaomi alienta. He de decir que quizás pese aquí que mi teléfono de diario es un S7 Edge y marque algo la experiencia, haciendo inevitable la comparación entre ambos. El Mi 5s es mucho menos ‘sólido’ de lo que esperaba; vayamos por partes y veamos por qué.

El Mi 5s toma el aluminio como protagonista, reemplazando al cristal del Mi 5. Extraño movimiento que da lugar a una línea de teléfonos sin demasiado en común, teniendo en cuenta que el Mi 5s Plus toma además otro camino distinto. Al sujetarlo se nota que el dispositivo es rígido y está bien ensamblado —no cruje ni se comba bajo presión—, pero no demasiado cómodo a pesar de su curvatura: el bisel que le da forma a su frontal se clava ligeramente en las manos.

Su cristal 2.5D frontal apenas está pronunciado, lo que acentúa esa sensación, aunque esta vez sea más grueso el terminal. El aluminio de su parte trasera es quizás demasiado fino, dando poca sensación a metal al sujetarlo cuando no está muy frío.

Este 5s abandona el botón pulsable delantero, pasando a ser un hueco donde poner el dedo bastante más amplio, con su sensor por ultrasonidos, con los dos botones táctiles a los lados de este. En su lado derecho botones de bloqueo y volumen, demasiado pronunciados y ‘cortantes’, como el bisel que lo rodea. A pesar de ello, debido a la curvatura, en algunas posiciones resulta difícil pulsarlos. Por ejemplo, para hacer una captura de pantalla hay que usar ambas manos. Pulsar estos botones cuando el teléfono está sobre la mesa tampoco es fácil. ¿Qué me hubiera gustado ver? Una curva menor, que llegara hasta el frontal del teléfono, con los botones menos escondidos.

Resulta curioso ver como Xiaomi ha eliminado el logo MI de su frontal, dejando un aspecto más limpio, pero también con menor personalidad. Es lo que pasa cuando haces un teléfono tan sencillo y renuevas su diseño una vez más: costará diferenciarlo.

El altavoz se queda abajo y aunque tiene perforados ambos laterales de la base, solo funcionan como tal los de la derecha, siendo los otros agujeros para el micrófono. Entre ellos repite el USB C, que ya cumple algo más de un año entre nosotros y es cada vez más fácil encontrar cables compatibles allá donde vayamos —aunque no ha evitado que nos dejara tirados uno de los dos fines de semana que pasamos con él—.

Algo incómodo que sitúen el puerto de auriculares en la parte superior de nuevo, aunque es como se encuentran todavía en la mayoría de fabricantes. Junto a él, esta vez no encontramos puerto de infrarrojos, por lo que si queremos utilizar el teléfono para controlar algún otro gadget, más nos vale que sea de Xiaomi y cuente con WiFi.

Con el Mi 5 ya veíamos un panel 1080p con 5.15 pulgadas de diagonal con 600 nits de brillo máximo, por lo que esta vez no deberíamos ver demasiado cambio aquí. De hecho, no lo vemos. ¿Eso es bueno o malo? Por algunos detalles, depende.

Es bueno porque el la calidad del panel es excelente, con buenos ángulos de visión, buenos colores… y buen brillo máximo. Eso sí, a la vista, no tanto como en el anterior. ¿Por qué? Por que donde usamos este brillo máximo es en exteriores o sitios muy iluminados, que son precisamente los sitios más propensos a los reflejos. Y es que esta vez no encontramos la misma protección Gorilla Glass en el frontal que en el Mi 5 veíamos tanto por delante como por detrás.

Esto puede deberse a que en este teléfono nos encontremos con un sensor de huellas algo más especial, hundido, y requiera un diseño particular para esta pantalla que no fuera proporcionado por Corning. Quién sabe. Lo que importa es que en exteriores, mi sensación, es que no rinde tanto como debería un teléfono que se promociona con una de las mejores pantallas —en luminosidad, al menos— del mercado.

Y es malo porque, a pesar de las imágenes de prensa claramente manipuladas (podéis ver una de la pantalla más arriba) repite el mismo marco negro de dos milímetros rodeando a toda la pantalla. Esto es especialmente llamativo en tres de las cuatro versiones del Mi 5s: todas a excepción de la negra. No se pide que este teléfono sea como el Mi Mix, sino que la marca sea un poco más honesta con lo que vende a sus usuarios.

Entrando en algo más de detalle, los teléfonos Xiaomi cuentan con modos para elegir distintos tipos de calibración de color y contraste. Además de poder enfriar o calentar los tonos, lo más interesante es un modo de contraste dinámico que lo regula en función de la luz ambiental en cada momento. Está muy conseguido, es mucho menos obvio que en el S7 de Samsung, que dispara la saturación instantáneamente cuando incide luz sobre él.

Por último, las sensaciones con el tamaño del teléfono, su resolución de pantalla el tamaño de ésta tampoco son las mejores. No es por la resolución, pues 1080 líneas para 5.15 pulgadas me parece una decisión más que correcta —aunque puedan ir mucho más allá, por descontado—. Se trata de dos cuestiones que se entrelazan.

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Por una parte tenemos que el tamaño de los elementos de interfaz para el Mi 5s son demasiado grandes en muchos casos, haciendo que parezca más pequeña al uso de lo que es. Esto no es configurable, como sí lo es en otros teléfonos. Por otra, el hecho de que el teléfono no tiene un tamaño demasiado ajustado a su pantalla: en tamaño en mano es prácticamente igual que el S7 Edge de Samsung, con su pantalla de 5.5 pulgadas y —aquí sí— posibilidad de regular el tamaño.

No hay pantalla sensible a la presión —tipo 3D Touch— en este Mi 5s hasta la versión de 4/128GB de memoria. En cualquier caso, no esperaría una gran implementación por software.

Xiaomi ha demostrado que no solo sabe desparramar precios —y no ganar dinero— con el Mi Mix, con unos marcos mucho más ajustados al teléfono, materiales de calidad y soluciones innovadoras como el sonido por vibración del marco.

Xiaomi continúa trayendo teléfonos con lo último en prestaciones a nivel básico, de los proveedores de referencia y a precio de derribo. Uno de los protagonistas de esta actualización es Qualcomm con su Snapdragon 821. Junto a él, características prácticamente estáticas a nivel de hardware.

En nuestra versión de 3 GB de RAM y 64 de memoria UFS 2.0, las sensaciones son muy buenas en general. No entiendo eso sí demasiado esta versión, donde se pierde 1GB de RAM frente a la anterior, y se dobla la memoria interna. Con la referencia del uso, siempre que me he ido fijando, la cantidad de memoria disponible estaba sensiblemente por debajo de 1GB, y no ha sido raro observar cómo algunas de las aplicaciones que iba usando se cerraban a los pocos minutos de estar en segundo plano.

Hablo ocasiones en las que se han utilizado varias (no más de tres o cuatro) aplicaciones tras la que se cierra. Resulta molesto no tanto por tener que esperar a que se abra de nuevo, que para la mayor parte de aplicaciones esto es rápido, sino por aquellas en las que estábamos haciendo algo a medias y volvemos y se ha perdido. En este sentido, el cuarto giga de RAM podría estar ahí para respaldar el uso.

Algo que aprecio en cada móvil que pruebo es la sensibilidad de su pantalla. En muchos móviles es una apartado que me ha decepcionado, haciéndolos sentir más lentos de lo que en realidad son, aunque sea de una forma inconsciente. En este Mi 5s la respuesta es buena, por lo que no hay ningún problema aquí, está a la altura.

¿Qué hay del Snapdragon 821? Veamos. Realmente, no se trata de un procesador nuevo, aunque Qualcomm lo venda como tal. Se trata de las unidades con mejor comportamiento energético que han ido resultando de la fabricación del Snapdragon 820, que hoy son capaces de llegar a mayores frecuencias o ahorrar en energía, el resto de características permanecen.

El acercamiento de Xiaomi con estos procesadores ha sido algo inusual, pues ya en el Mi 5 encontrabamos frecuencias más bajas que las de referencia que daba Qualcomm con el 820. Hoy sucede lo mismo con el 821, que tampoco llega a las cifras que publicita el fabricante. Oficialmente, se trata de cuatro núcleos Kryo en dos clústers de dos núcleos cada uno a 2.4 GHz (frente a los 2.0GHz anteriores) y 2.0GHz (frente a los 1.6GHz).

El que llega a Xiaomi se queda en 2.15 y 2.00 GHz, quizás en una medida por llevar el ahorro de batería más allá y contener el consumo energético en estas unidades todavía más, quizás porque se trata de unas unidades sin capacidad para más. En el Mi 5s Plus las frecuencias sí son las oficiales. Lo mismo sucede con su GPU Adreno 330, que en el Mi 5s se mantiene a 624 MHz, en lugar de subir ligeramente (4%) hasta los 650 MHz como marca Qualcomm.

Lo cierto es, que a estas alturas, da igual. Al menos en el rango de mejora que nos movemos. El rendimiento del Mi 5s es excelente, y ya hemos llegado a un punto donde hace falta demasiado para percibir diferencias en el uso diario. Por supuesto, los benchmarks están ahí para hablar. Aún así, estos Snapdragon no son los mejores chips ahí fuera.

MI 5S
SNAPDRAGON 821
HONOR 8
KIRIN 950
GALAXY S7
EXYNOS 8890
ANTUTU 6 151.900 94.000 136.700
GEEKBENCH 4
(SINGLE/MULTI)
1.698/4262 1.715 / 5.376 1.879/5.403
VELLAMO:
– CHROME
– METAL
– MULTICORE
6.115
3.527
3.176
3.336
2.991
3.491
6.434
2.944
3.389
GFX MANHATTAN 3.0 1080P OFFSCREEN 38 fps 13 fps 28 fps
3DMARK:

– SLINGSHOT 3.1
– ICE STOR ULTD.

2.566
30.659
951
19.985
1.906
28.800
PCMARK WORKBENCH 6.056
v2: 4.999
6.558 4.940
MEMORIA Interna:
466MB/s lectura
168MB/s escritura
RAM: 15.670 MB/s copia
Interna:
184MB/s lectura
104MB/s escritura
RAM: 6.260 MB/s copia
Interna:
278MB/s lectura
37MB/s escritura
RAM: 16.990 MB/s copia
PCMARK BATTERY v2: 10 horas 31 minutos 8h 25m

A vista de pájaro vemos cómo en CPU no llega a rendir tanto como el Galaxy S7, tanto a nivel gráfico como en rendimiento de memoria interna sí se encuentra bastante por encima de él. Una memoria rápida es importante a la hora de abrir aplicaciones o leer archivos grandes como vídeo e incluso navegar la galería.

Si bien con el Mi 5s no tenemos la posibilidad de tarjeta microSD, la memoria interna tiene un gran rendimiento y no es demasiado caro subir en capacidades y versiones hasta los 64 o 128GB de capacidad. Algo que seguramente muchos apreciarán como contrapartida.

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Habiendo probado el Mi 5s durante unos 15 días, la rutina de pruebas se mantiene y es siempre la misma. Instalo todas mis aplicaciones al uso, y se convierte en mi único teléfono durante este periodo. Notificaciones, Bluetooth con algún accesorio emparejado, uso de redes sociales o mensajería instantánea varias decenas de veces al día y alguna foto, aunque rara vez me entretengo jugando a algo.

En base a este uso —tal vez el tuyo sea menor, lo cual solo puede traerte buenas noticias— se valora la vida del teléfono, que cumple con creces. Por norma supera el día de uso sin problemas, incluso ha llegado a acercarse a completar el segundo en algún caso.

El Mi 5s cuenta con carga rápida de Qualcomm en su versión 3.0. Si bien no hemos podido comprobarlo con su cargador original por temas de región, sí hemos utilizado otros cargadores de alta potencia, y el teléfono completa su carga en torno a la hora y media.

Eso sí, toca llevar cuidado con los modos de gestión energética en el Mi 5s, que se toman la libertad de limitar la actividad de ciertas aplicaciones a discreción. Esto ahorra batería, sí, pero nos puede dejar sin notificaciones. Más adelante veremos cómo solucionarlo si ocurre.

Algo que he notado en el par de semanas que he estado probando el Mi 5s es su genial cobertura y rendimiento en materia de conectividad. Muy buena gestión de las conexiones WiFi y redes 4G, bastante por encima del teléfono de Samsung. No es así para la conexión Bluetooth, con la que sí hemos tenido que ‘pelear’ para sincronizar un par de nuestros dispositivos.

En cuanto a los altavoces y como avanzaba más arriba, más bien debería decir altavoz. Sus orificios en la parte inferior son grandes y el sonido es potente, aunque no de muy buena calidad. Suena bastante alto, aunque si lo llevamos al máximo de volumen el sonido llega a ser bastante molesto y estridente. Sin duda hay mucho por mejorar aquí.

Por último en este espacio, hablemos del sensor de huellas. En este modelo Xiaomi estrena la tecnología de reconocimiento por ultrasonidos de Qualcomm. Se trata de un lector con botón no pulsable físicamente que, reconoce los surcos de nuestras yemas sin importar si los dedos están más sucios e incluso húmedos o mojados —no, no hay resistencia al agua—. En teoría. La realidad es también esa, aunque solo a veces. En dichas situaciones, la verdad es que falla mucho más.

Este sensor de huellas es todavía bastante lento, aunque interesante. Como referencia, tarda aproximadamente lo mismo que el del S7 de Samsung, que se considera uno de los más lentos en la gama alta. Cualquiera que haya tocado un móvil de Huawei en los últimos años sabe lo que es un sensor de huellas rápido.

Es interesante que el botón no sea más que un surco en el cristal. Digo interesante porque se trata de una de las partes más sensibles al deterioro, puesto que la pulsamos fácilmente varios cientos de veces a lo largo del día. De esta forma incluso queda menos expuesta a arañazos. Las sensaciones con él son muy buenas, simplemente detecta el dedo cuando lo apoyamos sobre él, desbloqueándose si lo mantenemos cerca de un segundo.

Un sensor más grande y menor resolución dan lugar a pixels mucho más grandes, de mayor calidad. El Mi 5s introduce el IMX 378 de Sony, de 12 megapixels (frente a los 16 anteriores). Se trata del mismo sensor que vemos en el Google Pixel y que tan buenos resultados está dando.

Por el camino se queda, eso sí, la estabilización óptica que nos acompañaba en el Mi 5. No será un problema para las fotos diurnas, aunque como veremos sí marca una diferencia en la grabación de vídeo o en las fotografías con iluminación justa. Nos perdemos aquí también el sistema de doble cámara que sí vemos en el Mi 5s Plus, la versión de 5.7 pulgadas.

No es este el mayor problema con la cámara del Mi 5s. Su procesado no genera demasiado detalle incluso en fotografías a plena luz del día, aunque me resulta más importante el hecho de que muchas de las fotos salen mal contrastadas o iluminadas, dando lugar a imágenes de aspecto lavado, ennegrecido o de tonos apagados en más imágenes de las que nos gustaría.

En el Mi 5s podemos configurar los botones de volumen para lanzar la cámara pulsando abajo dos veces. Esto es especialmente útil y lo vengo usando en muchos teléfonos. Quizás por la incómodos de los botones laterales aquí, no lo he usado demasiado. El enfoque tampoco es demasiado rápido o preciso, especialmente cuando pretendemos enfocar a un pequeño objeto más cercano que el resto; es difícil.

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Que los móviles han sacudido la fotografía hasta sus cimientos es hoy algo que no se puede negar. Mientras las compactas van camino a diezmarse, el siguiente objetivo a batir es el de los usuarios más entusiastas y avanzados. Para ello, cada vez más fabricantes de móviles cuentan con opciones avanzadas en las cámaras de sus teléfonos, sin renunciar a la usabilidad. Apuntar y disparar manda.

Por ello, las interfaces han de ser sencillas y limpias, fáciles de manejar. La interfaz de cámara en MIUI 8 cumple, es sencilla, permite regular el enfoque o la exposición con tan solo tocar, y tiene varios modos de disparo. Para mi, son demasiados: los únicos que merecen la pena son el manual y el panorámico.

Sorprende también su cámara frontal, que si bien es de 4 megapixels y son muchos ya los que han superado estas resoluciones, la nitidez y luminosidad son muy buenas para sacarnos esos selfies que tanto nos gustan. No disimuléis.

Tomamos un par de muestras de grabación de vídeo, tanto a máxima resolución (4K) como a cámara lenta. El objetivo es comprobar cómo se comporta el teléfono en los extremos de la grabación de vídeo. El resultado podéis verlo dándole al play.

Como podéis ver, la pérdida de estabilización óptica ha pasado factura, aunque todavía esté la estabilización por software intentando salvar los muebles. Además, se se repite la misma escena del procesado, con unos vídeos muy planos y escenas con una medición demasiado pobre donde parece que el sistema no es capaz de aprovechar el rango dinámico del sensor.

Xiaomi sigue siendo un fabricante con la cabeza en China, no debemos olvidarlo. Su acercamiento al Android de Google sigue siendo por tanto inexistente, sin siquiera los servicios de Google Play o el Play Store, que tendremos que instalar de forma manual.

Sobre el software tenemos MIUI, la capa de personalización de la marca, en su versión 8. Si no la conocéis, se trata de una de las versiones más personalizables y pulidas que existen. Aunque no por ello te tiene que gustar. De hecho, yo prefiero versiones más limpias como las que vemos en los teléfonos de OnePlus. Muy similar a lo que vemos en el software de Huawei —aunque más bien es al revés—, no hay cajón de aplicaciones y llega con un montón de utilidades propias de la marca.

Para el Mi 5s es importante tener en cuenta que todavía no hay una versión Global del software estable, por lo que de momento hemos estado probando la versión China. Esto significa que no hay más idiomas disponibles que el Chino y el inglés, por ejemplo. En cambio, se trata de la versión que más rápidamente se actualiza, semanalmente.

El teléfono tiene un funcionamiento general muy adecuado. Todas las aplicaciones abren muy rápido y a salvo del pequeño tema con la gestión de RAM que comentábamos, se trata en este sentido del mejor teléfono Android que he probado. Las transiciones de interfaz son bastante lentas, y personalmente las he acortado: el Mi 5s vuela.

También tiene inconvenientes a esta parte del mundo. ¿Cuáles? Por ejemplo, que llega con toda una batería de aplicaciones preinstaladas, la mayoría de ellas con el chino como único idioma. Al menos es posible desinstalar las que no nos interesen.

Como adelantaba, encontramos multitud propias de Xiaomi en el teléfono, tales como liberadores de memoria o de procesos para ahorrar energía, o su propio gestor de permisos de ejecución en segundo plano. Hay que estar atento a estas opciones pues estas opciones pueden matar las notificaciones para las aplicaciones, y lo hacen por defecto. De hecho, estuvimos unos cuantos días sin poder activar esto para muchas de ellas, lo que se solucionó con la instalación de PNF.

Por supuesto, tenemos otra completa batería de opciones de personalización en materia estética y práctica con MIUI 8. Desde la barra de notificaciones, que podemos separar en dos, hasta los botones de acción o incluso servicios preinstalados para poder acceder a dos cuentas de WhatsApp y demás aplicaciones de comunicación de forma simultánea.

Fuente | xataka.com

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